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La resiliencia y el potencial de recuperación en las personas mayores
Publicada el 09/10/2019

Gijzel, S. M., Whitson, H. E., van de Leemput, I. A., Scheffer, M., van Asselt, D., Rector, J. L., ... & Melis, R. J. (2019). Resilience in Clinical Care: Getting a Grip on the Recovery Potential of Older Adults. Journal of the American Geriatrics Society.


 

El diccionario de la RAE define resiliencia como: Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. 
La resiliencia física es un concepto emergente del ámbito de la geriatría, que se ha empezado a construir a partir de la revisión sistemática publicada en 2015 por Whitson y colaboradores. Esta se ha convertido en una de las prioridades de investigación del National Institute of Ageing. 
Os presento un artículo publicado a principios de septiembre de este año, al JAGS. Donde aborda, de una manera conceptual, el concepto dinámico de resiliencia, y cómo, en el momento actual, aun es un objeto de estudio poco frecuente.
La capacidad de recuperación de los adultos frente a un factor estresante se define en la actualidad con tests estáticos de la reserva fisiológica. La geriatría, que hace una valoración multidisciplinar de la persona con la valoración geriátrica integral; y que valora la fragilidad, habitualmente como la reserva fisiológica en un momento concreto, se puede beneficiar aplicando el concepto dinámico de la resiliencia. Es decir, como una persona mayor se va recuperando en el tiempo del hecho estresor que le ha causado una alteración de su situación basal.
Los autores proponen dos formas de hacer esta valoración dinámica de la resiliencia. La primera con medidas más repetidas (ya sea de la capacidad funcional o de las AVD, o a nivel cognitivo ...) de la recuperación tras una enfermedad. Si lo hacemos así, podremos construir gráficamente que trayectoria sigue el paciente. Además, veremos que no todas las patologías y personas se comportan de manera igual. La recuperación de una fractura de fémur en un paciente muy frágil será mucho más lenta, comparada con un paciente con la misma fractura, pero más robusto. Y así podríamos comparar en diferentes tipologías de situaciones. La segunda forma que proponen los autores para estudiar el concepto dinámico de resiliencia es ligando los subsistemas psicológicos y fisiológicos como una red interrelacionada que nos puede dar conocimiento de las interacciones dinámicas que incluyen la respuesta resiliente. El documento pone como ejemplo el sistema de presión arterial con su correlación con el corazón, los brarorecpetors, los vasos sanguíneos, el sistema nervioso central .... Donde un paciente con mayor nivel de resiliencia aguantará mejor al factor estresante (por ejemplo, un episodio de hipotensión ortostática), en cambio si esta es baja todos los subsistemas correlacionados sufrirán dificultad para recuperarse.
El artículo hace una pequeña revisión de las publicaciones que han incluido la capacidad recuperación y resiliencia en los últimos 5 años. Encuentran un total de 27 artículos que valoran la capacidad de resiliencia con cuestionarios antes y después del estresor. Se estudian estresores como: cirugía programada, fractura de fémur, cualquier enfermedad aguda o situación que requiera de hospitalización aguda, cáncer o quimioterapia e inespecíficos. Los principales predictores de recuperación que encuentran son: la situación funcional, el estado cognitivo y nutricional, fragilidad y multimorbilidad, la fuerza de prensión manual, y la sintomatología depresiva. Tres estudios valoraron la movilidad en el hospital, ya sea con cuestionarios de movilidad o conteo de pasos con pulseras de actividad o similar. Aportando mucha más información sobre el curso de la recuperación.
La posibilidad de conocer la habilidad de recuperación de las personas después de un estresor nos puede ayudar a dar una atención más centrada en la persona y sus necesidades. El artículo describe qué tests podríamos utilizar para predecir la en la práctica clínica; y qué innovaciones podemos esperar al respecto.
El texto que os propongo esta semana es muy conceptual. Nos ayudará a entender un nuevo concepto que está cogiendo fuerza y ​​que vendría a completar la valoración geriátrica integral y la valoración de la fragilidad en su espectro.
Se trata de un artículo Open Access que puede descargar desde la web: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jgs.16149
Dani Colprim
Médico Adjunto de Geriatría
Hospital Comarcal de Amposta.
c/e: danicolprim@outlook.com
Twitter: @dani_colprim

El diccionario de la RAE define resiliencia como: Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. 

La resiliencia física es un concepto emergente del ámbito de la geriatría, que se ha empezado a construir a partir de la revisión sistemática publicada en 2015 por Whitson y colaboradores. Esta se ha convertido en una de las prioridades de investigación del National Institute of Ageing. 

Os presento un artículo publicado a principios de septiembre de este año, al JAGS. Donde aborda, de una manera conceptual, el concepto dinámico de resiliencia, y cómo, en el momento actual, aun es un objeto de estudio poco frecuente.

La capacidad de recuperación de los adultos frente a un factor estresante se define en la actualidad con tests estáticos de la reserva fisiológica. La geriatría, que hace una valoración multidisciplinar de la persona con la valoración geriátrica integral; y que valora la fragilidad, habitualmente como la reserva fisiológica en un momento concreto, se puede beneficiar aplicando el concepto dinámico de la resiliencia. Es decir, como una persona mayor se va recuperando en el tiempo del hecho estresor que le ha causado una alteración de su situación basal.

Los autores proponen dos formas de hacer esta valoración dinámica de la resiliencia. La primera con medidas más repetidas (ya sea de la capacidad funcional o de las AVD, o a nivel cognitivo ...) de la recuperación tras una enfermedad. Si lo hacemos así, podremos construir gráficamente que trayectoria sigue el paciente. Además, veremos que no todas las patologías y personas se comportan de manera igual. La recuperación de una fractura de fémur en un paciente muy frágil será mucho más lenta, comparada con un paciente con la misma fractura, pero más robusto. Y así podríamos comparar en diferentes tipologías de situaciones. La segunda forma que proponen los autores para estudiar el concepto dinámico de resiliencia es ligando los subsistemas psicológicos y fisiológicos como una red interrelacionada que nos puede dar conocimiento de las interacciones dinámicas que incluyen la respuesta resiliente. El documento pone como ejemplo el sistema de presión arterial con su correlación con el corazón, los brarorecpetors, los vasos sanguíneos, el sistema nervioso central .... Donde un paciente con mayor nivel de resiliencia aguantará mejor al factor estresante (por ejemplo, un episodio de hipotensión ortostática), en cambio si esta es baja todos los subsistemas correlacionados sufrirán dificultad para recuperarse.

El artículo hace una pequeña revisión de las publicaciones que han incluido la capacidad recuperación y resiliencia en los últimos 5 años. Encuentran un total de 27 artículos que valoran la capacidad de resiliencia con cuestionarios antes y después del estresor. Se estudian estresores como: cirugía programada, fractura de fémur, cualquier enfermedad aguda o situación que requiera de hospitalización aguda, cáncer o quimioterapia e inespecíficos. Los principales predictores de recuperación que encuentran son: la situación funcional, el estado cognitivo y nutricional, fragilidad y multimorbilidad, la fuerza de prensión manual, y la sintomatología depresiva. Tres estudios valoraron la movilidad en el hospital, ya sea con cuestionarios de movilidad o conteo de pasos con pulseras de actividad o similar. Aportando mucha más información sobre el curso de la recuperación.

La posibilidad de conocer la habilidad de recuperación de las personas después de un estresor nos puede ayudar a dar una atención más centrada en la persona y sus necesidades. El artículo describe qué tests podríamos utilizar para predecir la en la práctica clínica; y qué innovaciones podemos esperar al respecto.

El texto que os propongo esta semana es muy conceptual. Nos ayudará a entender un nuevo concepto que está cogiendo fuerza y ​​que vendría a completar la valoración geriátrica integral y la valoración de la fragilidad en su espectro.

Se trata de un artículo Open Access que puede descargar desde la web: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jgs.16149

Dani Colprim

Médico Adjunto de Geriatría

Hospital Comarcal de Amposta.

c/e: danicolprim@outlook.com

Twitter: @dani_colprim

 


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